Biografía de San Juan Bautista De La Salle

La familia de Juan Bautista. Juan Bautista nació en Reims, Francia el 30 de Abril de 1651. Era el primogénito de diez hermanos. Sus padres Luis De La Salle, consejero de la Audiencia de Reims y su madre Nicole Moët, educaron a sus hijos en los principios y prácticas de la vida cristiana.

Estudios. A los nueve años ingresó Juan Bautista en un colegio dependiente de la Universidad de Reims. Luego siguió cursos de teología en la Universidad de París, mientras se formaba para el sacerdocio en el seminario de San Sulpicio, sus padres fallecieron.

Tutor de sus hermanos. Como primogénito y por voluntad testamentaria de su padre debió volver a Reims para cuidar de sus hermanos, vigilar su educación y administrar los bienes, mientras proseguía en la misma ciudad sus estudios sacerdotales.

Sacerdote y Teólogo. Se licenció en teología en 1677 en la Universidad de Reims, fue ordenado sacerdote el 9 de Abril de 1678 y se doctoró en teología en 1680.

Encuentro con Nyel. Poco después de su ordenación sacerdotal, llegó a Reims un maestro de escuela, activo y emprendedor, el Sr. Nyel, enviado desde Ruán por la señora de Maillefer, con el objeto de tratar con el Canónigo de La Salle la fundación de escuelas gratuitas para niños.

La primera escuela. El Canónigo le prometió su apoyo, y tras algunas dificultades, el 15 de Abril de 1679 se estableció una primera escuela.

Los Maestros carecían de dirección. Los niños concurrían a la escuela, pero los maestros carecían de dirección y de preparación. La causa era que el Sr. Nyel tenía excelentes cualidades de pedagogo y catequista, pero viajaba mucho con el propósito de propiciar nuevas escuelas y buscar maestros.

Director de los maestros. La Salle comprendió cuán peligrosa era aquella situación, y consintió en sustituirlo en la dirección de sus maestros.

Acercamiento a los maestros y rechazo de los familiares. Desde aquel momento los visitó con regularidad y sostuvo sus esfuerzos. Luego los juntó en una casa cercana a la suya, y desde el día 24 de Junio de 1680 los hizo sentar en su propia mesa. Ante las quejas que tales actos provocaron entre sus familiares, el 24 de Junio de 1682, La Salle dejó su casa y hermanos y se fue a vivir con los maestros que desde ahora serían sus discípulos.

El Memorial. "El comienzo fue difícil". "Fueron dos circunstancias decía en un Memorial que escribió posteriormente para informar a los Hermanos sobre el modo como Dios había dado origen a su obra a saber: el encuentro con el Sr. Nyel y la proposición que me hizo esa dama (Mme des Croyères), las que hicieron que empezase a interesarme por las escuelas para niños... si yo hubiera podido prever que el cuidado de simple caridad que yo tomaba por los maestros de escuela me iba a llevar hasta obligarme a vivir con ellos, lo hubiera abandonado..."

Dios lo dispone todo con sabiduría.... Dios, que todo lo dispone con sabiduría y suavidad y que no acostumbra a forzar la inclinación de los hombres, queriendo inducirme a ocuparme enteramente de las escuelas, lo hizo de modo imperceptible y en etapas sucesivas, desde el principio".

"Unos se marchan y otros llegan". La Salle y los diez maestros jóvenes llevaban vida común; su austeridad hizo que algunos se marcharan, pero luego vinieron otros más jóvenes con mejores disposiciones para entregar su vida a esa obra naciente. Estos acontecimientos y las exigencias presentadas por los maestros, dada la incertidumbre con que veían su futuro, llevaron a Juan Bautista a la siguiente reflexión:

"Primero, el ejemplo". "Me hallo con la boca cerrada y sin derecho alguno para predicarles sobre la pobreza mientras no sea pobre yo mismo... ni sobre la perfecta confianza en Dios, mientras yo me halle al resguardo de toda inquietud a causa de mis rentas".

Serio discernimiento personal. Un serio discernimiento y análisis lo llevaron a renunciar a su título de canónigo y a sus bienes para ser pobre como los maestros con los cuales trabajaba.

Una Regla a prueba. En 1684 Juan Bautista De La Salle reunió en Reims a doce de sus principales discípulos, aprobaron una regla antes de redactarla definitivamente. Entre tanto, emitirían enseguida, a título de ensayo, el voto de obediencia, el cual renovarían cada año.

Hermanos con voto de obediencia. Después de un retiro de diecisiete días, el 28 de Mayo de 1684, fiesta de la Santísima Trinidad, el Sr. De La Salle y los doce discípulos, pronunciaron voto de obediencia. Semejante acto confería personalidad moral a la "sociedad", cuya existencia pasó a ser definitiva con la denominación colectiva de "Hermanos de las Escuelas Cristianas".

Crecimiento de la obra. Durante 38 años abrió Escuelas en varios lugares de Francia y trabajó con numerosos maestros y alumnos provenientes de diferentes estamentos socioeconómicos. A su muerte había fundado diversos tipos de instituciones educativas, además de los centros necesarios para la formación de jóvenes que ingresaban a la comunidad.

Obligados a educar los hijos de los pobres. Med. 80,3 La Salle inculcó en sus Hermanos el siguiente principio: "Ustedes están obligados a instruir a los hijos de los pobres; por tanto, deben abrigar para con ellos particularísimos sentimientos de ternura y procurar su bien espiritual cuanto les fuere posible, por considerarlos como los miembros de Jesucristo y predilectos suyos".

Los pobres y artesanos no educan a sus hijos. Med. 194.1 La Salle se había sentido profundamente interpretado por las necesidades de su tiempo y nos lo hace saber: "Consideren que es un mal corriente entre los artesanos y los pobres dejar a sus hijos vivir a su antojo, como vagabundos que van de acá para allá, hasta que logran colocarlos en algún oficio, sin cuidarse en modo alguno de enviarlos a la escuela, o por no consentirles su pobreza pagar a los maestros. O porque, viéndose en la precisión de procurarse empleo fuera de casa, se hallan como forzados a dejarlos desatendidos".

Dificultad para corregir los vicios. Med. 194.1 "Las consecuencias que de ello se siguen son, sin embargo, desastrosas, pues acostumbrados esos pobres niños a llevar durante varios años vida de holganza, con mucha dificultad se acostumbran luego al trabajo. Además como se juntan con malas compañías, aprenden a cometer muchas faltas, de las que más tarde les resulta muy difícil corregirse, a causa de los vicios y persistentes hábitos contraídos durante tan largo tiempo".

Dios pone remedio. Med. 194.1 "Dios se ha dignado poner remedio a tan grave mal estableciendo las Escuelas Cristianas, donde se enseña gratuitamente y sólo por la gloria de Dios; donde, recogidos durante todo el día, aprenden los niños a leer, escribir y la religión; y donde permanecen siempre ocupados. Así se hallarán en condiciones de dedicarse al trabajo cuando sus padres lo decidan".

La Salle dignifica al maestro. Atento a las necesidades de su tiempo fue un innovador en la realización de programas para la formación de los maestros, de planes de estudio y prácticas pedagógicas. En la Francia del siglo XVII los maestros eran menos considerados que los sirvientes domésticos. La Salle, sin embargo, hizo reconocer que los maestros ocupan una posición privilegiada en su trato con los niños. Como consecuencia de la dignidad especial de esta vocación (ministros del Evangelio, embajadores de Nuestro Señor Jesucristo), proporcionó a los maestros una vasta preparación pedagógica y una continua superación.

Adelantos pedagógicos. Basándose en las experiencias de los maestros, La Salle elaboró un plan de estudios y escribió libros de texto útiles, prácticos e impregnados con los valores evangélicos. La Salle fue uno de los primeros que abogó por una enseñanza para todos. Aunque sus escuelas eran fundamentalmente para los niños pobres, pronto atrajeron a los hijos de familias de otras clases sociales. Sin embargo, no toleró en modo alguno la segregación social tan en boga por aquellos días. Impuso el uso de los mismos procedimientos escolares para la instrucción de los niños procedentes de diversos niveles tanto sociales como académicos.

La escuela es una comunidad de Iglesia. R.3. La Salle consideraba la escuela como una comunidad de creyentes que trabajan juntos con el fin de lograr un objetivo común: "procurar la educación humana y cristiana a los jóvenes, especialmente a los pobres" La Salle consideraba a los maestros como ministros de la gracia que ejercen su vocación a diario instruyendo a los jóvenes en los principios evangélicos así como también en los diversos temas de tipo académico y profesional. De esta forma, los maestros ayudaban a los jóvenes a comprometerse con las máximas evangélicas, a incrementar su fidelidad a la Iglesia y a prepararse para ser unos ciudadanos modelos.

El espíritu de fe y el celo. R.7. El Espíritu de Fe es el espíritu del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Este espíritu se hace patente en los Hermanos por el celo ardiente hacia aquéllos que les han sido confiados. Este celo, animado por el Espíritu Santo, inspira su oración apostólica y todas las actividades de su ministerio educativo. Participan así en la misión evangelizadora de la iglesia; y por la promoción de la justicia y de la paz cooperan en la extensión del Reino de Dios.

La Salle descubrió una misión en su tiempo; los Hermanos responden hoy. R.11. Para responder a este mismo designio y a parecidas miserias el Instituto quiere ser, en el mundo de hoy, una presencia de la Iglesia evangelizadora. Para esto atento a los signos de los tiempos, renueva y diversifica sus obras según las necesidades del Reino de Dios. Las ideas educativas de San Juan Bautista De La Salle están encarnadas en varios de sus principales escritos: La Regla de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, las Meditaciones para los domingos y fiestas del año y para los días de Retiro y la Guía de las Escuelas, así como también en diferentes libros de texto que escribió para los estudiantes.

Todos hermanos. R.53. Hoy los Hermanos quieren ser, al mismo tiempo, hermanos entre sí, hermanos de los adultos a quienes tratan, y hermanos mayores de los niños, niñas y jóvenes que se les confían. Su estilo de relación les mantiene atentos a la promoción de cada persona y a dar respuesta a sus aspiraciones profundas. Juntos, hermanos y colaboradores facilitaremos la concreción del legado De la Salle, en el nuevo milenio que se abre, en el campo de la educación, formación e instrucción.

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